Iglesias

Un buen entrenador puede cambiar una vida. Un gran entrenador puede cambiar una vida.
John Wooden, entrenador de UCLA

Por lo general, un niño no quiere estar en la escuela, no quiere estar en la iglesia, no quiere quedarse quieto y escuchar. Pero a un niño le encanta estar en un campo deportivo. Un entrenador tiene la oportunidad única de impactar a los niños, allí donde les gusta estar.

“Doble el árbol mientras es joven”, dice el refrán. Basados en las etapas psicosociales de desarrollo humano de Erik Erikson, los jugadores jóvenes (hasta los 18 años) están en la edad perfecta donde el cambio puede ocurrir mediante la inculcación de nuevos valores y mentalidades. Mientras que un niño puede ser fuertemente afectado en su desarrollo, antes de que los patrones morales y mentalidades hayan sido finalizados, siempre es difícil afectar el cambio en la vida de un adulto. Un entrenador puede ayudar a los jugadores jóvenes a inculcar valores positivos, identidad sana y sentar una base sólida para sus vidas. Es más efectivo invertir más temprano en la vida de un niño que tratando de tratar o cambiar los síntomas (por ejemplo, abuso de drogas, problemas de comportamiento) más tarde.

Ver al niño varias veces a la semana durante un largo período de tiempo, permite una influencia consistente que activa el cambio en la vida de un joven jugador. Estar disponible durante un largo período de tiempo, establece una base de confianza y permite a los jugadores compartir abiertamente acerca de sus desafíos y preguntas en la vida.

A través de Ambassadors Football, las personas con un talento para enseñar y tener una pasión por el fútbol pueden aprender a impactar a los niños y sus familias en su comunidad. Aprende come formar un equipo de gente que utilice el fútbol para conectar estas familias con su familia de la iglesia.